Argentina conquista su Copa América al vencer 1-0 a Colombia en una caótica final.
De las lágrimas desgarradoras a la sonrisa radiante.
Así fue la noche de Lionel Messi en la final de la Copa América.
Lautaro Martínez anotó en la segunda parte de la prórroga y Argentina sobrevivió la baja por lesión de su capitán para repetir como campeón continental tras vencer a Colombia 1-0 en una electrizante y caótica definición que acabó en la madrugada del lunes.
Messi acabó viendo el partido desde el banco de suplentes con el tobillo derecho muy hinchado y lloró desconsoladamente. Después de anotar a los 112 minutos, Lautaro corrió hacia la caseta para abrazar al caudillo del ciclo más glorioso de la selección argentina.
El momento de alzar la Copa América fue simbólico para Argentina: tres de sus jugadores más venerados recibieron el trofeo al acercarse su último gran momento juntos representando a la celeste y blanca.
Messi, Angel Di María y Nicolás Otamendi, representantes de una época triste en la que la selección no podía triunfar, acabaron levantando la copa.
“Estaba escrito, era de esta manera… soñé que me retiraba así”, dijo Dí María, el atacante que disputó su último partido con el equipo nacional. “Se lo dije anoche a los chicos en la cena. Lo soñé, soñé que llegábamos a la final, que la ganaba y me retiraba de esta manera”.
“Parece fácil, pero es muy difícil. Lo sé porque estuve del otro lado durante 10, 11 años”, indicó al evocar la sucesión de derrotas en las finales del Mundial de 2014 y las ediciones de la Copa América en 2015 y 2016. “No es fácil llegar a la final y ganarlas”.